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Hornachuelos se detiene para caminar: la romería que vacía el pueblo y llena la memoria

23 de abril de 2026

Hay días en los que un pueblo no se mide por lo que tiene, sino por hacia dónde se dirige. En Hornachuelos, ese día es el último domingo de abril. Entonces, el municipio se vacía… porque todo el mundo está en el mismo sitio: acompañando a su patrón, San Abundio, en una romería que ya no es solo tradición, sino identidad compartida.

Este 2026, la cita tiene fecha marcada: 25 y 26 de abril. Pero la historia empieza mucho antes de que suenen los primeros pasos del camino.

Francisco López Fernández, Hermano Mayor de la Hermandad de San Abundio, lo resume sin rodeos:

“El día que San Abundio sube a la Fuente del Valle, es una fiesta para el pueblo. Cierran las tiendas, los bares, los restaurantes… Todo queda prácticamente vacío”.

Y esa es la clave. No es que falte gente: es que todos están en el mismo lugar. Familias enteras, vecinos que regresan solo para esta fecha, generaciones distintas que comparten un mismo ritmo.

Un origen reciente con raíces profundas

La romería de San Abundio no es medieval ni centenaria, pero se vive como si lo fuera. Nació en 1985, cuando se propuso al entonces párroco, Francisco Mantas, crear una Hermandad que organizara una festividad en honor al patrón. Aquella primera celebración tuvo lugar en el paraje de Las Cruces.

Un año después, el rumbo quedó fijado para siempre: el Ayuntamiento cedió un terreno en la Fuente del Valle, donde se construyó una ermita. Desde 1986, la romería se celebra allí cada último domingo de abril, consolidando un recorrido que hoy es casi sagrado para los vecinos.

El fin de semana comienza en silencio, pero con emoción contenida. El sábado 25 de abril, a las 20:00 horas, la Parroquia Santa María de las Flores acoge la tradicional ofrenda floral.

No es un gesto decorativo: es el primer acto colectivo. Las flores que los vecinos depositan a los pies del santo pasarán la noche junto a él. Al amanecer del domingo, a las 7:00, la Hermandad las colocará cuidadosamente en la carroza.

“El santo va muy bien adornado”, explica el Hermano Mayor, reflejando algo más que estética: es la manera en que el pueblo se reconoce en su imagen.

Domingo: el pueblo en marcha

El domingo 26 de abril arranca temprano, a las 8:00 horas, con la salida desde la parroquia. Desde ese momento, Hornachuelos deja de ser un lugar fijo para convertirse en camino.

A las 12:00 horas, el trayecto se detiene en la ermita de la Fuente del Valle para celebrar la Misa Romera, oficiada por el párroco local Fidele Nkanza Buka. En los últimos años, el acto ha estado acompañado por un coro rociero, y este 2026 no será la excepción: la romería y la misa estarán acompañadas por el Coro Rociero de Céspedes.

Pero la jornada no termina ahí. Tras la misa, el día se abre: comida compartida, barbacoas, “peroles” de arroz y encuentros que no necesitan reloj.

El regreso está previsto a las 19:30 horas, cerrando un ciclo que, en realidad, nunca termina del todo.

Más allá de la romería

La figura de San Abundio es un orgullo para Hornachuelos y esto también explica parte de esa conexión. Según las escrituras, fue párroco del propio pueblo y nació en Hornachuelos. En el año 854, durante el dominio árabe, se negó a convertirse al islam y fue decapitado el 11 de julio en la ribera de Córdoba. Ese mismo día, cada año, se celebra la festividad propia del santo.

Siglos después, en 1748, el Ayuntamiento lo nombró patrón del municipio. Desde entonces, su historia no se recuerda: se vive.

La romería de San Abundio no es solo una llegada a la ermita. Es un desplazamiento colectivo que redefine el pueblo durante un día. No hay centro urbano, no hay rutina: hay camino, encuentro y pertenencia.

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