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Hornachuelos rinde homenaje a sus vecinos deportados a los campos de concentración nazis con un monolito y las primeras Stolpersteine

13 de julio de 2026

La Plaza de la Constitución de Hornachuelos acogió el pasado viernes un emotivo acto de homenaje a los vecinos del municipio que fueron deportados a los campos de concentración nazis, una iniciativa organizada por el Ayuntamiento de Hornachuelos y la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Córdoba con el objetivo de recuperar su memoria y reconocer su sufrimiento.

Bajo el título ‘Hornachuelos Recuerda’, el acto incluyó la inauguración de un monolito memorial y de las placas Stolpersteine (Piedras de la Memoria), que recordarán en las calles del municipio a quienes fueron arrancados de sus hogares, deportados y víctimas de la barbarie nazi.

Durante la ceremonia se rindió homenaje a Higinio Durán Romero (1913), internado en Fallingbostel, deportado en 1941 al campo de concentración de Mauthausen y asesinado el 16 de octubre de 1941 en Gusen; Juan José Fernández Santos (1899), internado en Trier, deportado en 1941 a Mauthausen y Sankt Lambrecht, quien logró sobrevivir y fue liberado; Manuel López Molina (1880), internado en Angulema, deportado en 1940 a Mauthausen y asesinado el 11 de abril de 1941 en Gusen; Juan López Serrano (1923), internado en Angulema, deportado en 1940 a Mauthausen y asesinado el 27 de noviembre de 1941 en Gusen; Manuel López Velasco (1913), internado en Hohenstein, deportado en 1941 a Mauthausen y asesinado el 12 de noviembre de 1941 en Gusen; José Murillo Calabria (1907), internado en Fallingbostel, deportado en 1941 a Mauthausen y asesinado el 18 de noviembre de 1941 en Gusen; Francisco Pérez Martínez (1914), internado en Vesoul, deportado en 1941 a Mauthausen y asesinado el 25 de febrero de 1942 en Gusen; José Rama Álvarez (1914), internado en Fallingbostel, deportado en 1941 a Mauthausen y asesinado el 23 de septiembre de 1941 en Gusen; y Manuel Rivero Reyes, vecino de Hornachuelos deportado y víctima de la persecución nazi.

El alcalde de Hornachuelos, Julián López, abrió el acto destacando que para el Ayuntamiento supone «un orgullo y un honor grandísimo» poder rendir homenaje a estos nueve vecinos, quienes, tras sufrir el exilio provocado por la Guerra Civil, padecieron también la deportación a los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

El regidor subrayó que la mayoría de ellos fueron asesinados y recordó que «salieron de una guerra, se metieron en otra y sufrieron lo más grande». Asimismo, agradeció el trabajo desarrollado por la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Córdoba y, especialmente, el de su presidenta, Cristina, por hacer posible este reconocimiento.

Durante su intervención, López defendió la necesidad de preservar la memoria para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse. «Tenemos que recordar el pasado para no cometer los errores en un futuro», afirmó, insistiendo en que este homenaje «no es un acto festivo, es un acto de sentimiento, un acto de recuerdo» que debe transmitirse a las nuevas generaciones.

El alcalde hizo además un llamamiento a las instituciones para mantener vivo ese compromiso con la memoria democrática y alertó sobre la necesidad de evitar que el odio y la violencia vuelvan a imponerse. «No podemos olvidar», señaló.

Por su parte, la presidenta de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Córdoba agradeció al Ayuntamiento la acogida del proyecto desde el primer momento y la presencia de familiares, vecinos y asistentes desplazados hasta Hornachuelos.

En su intervención contextualizó la deportación de españoles a los campos nazis, recordando que cerca de 10.000 españoles fueron deportados, entre ellos unos 1.600 andaluces y 353 cordobeses. Explicó que la mayoría fueron enviados al complejo de Mauthausen y a su red de subcampos, aunque también hubo deportados a otros campos de concentración nazis.

La representante de la asociación defendió la importancia de la memoria democrática como una política pública de derechos humanos orientada a garantizar la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. Asimismo, reivindicó el rigor histórico y aseguró que preservar la memoria «no supone reabrir heridas, sino documentar los hechos, conservar el patrimonio memorial y transmitir el conocimiento histórico basado en la investigación».

Durante su discurso recordó a los vecinos homenajeados y afirmó que el objetivo del acto era «rescatarlos de un olvido que ya estaba durando demasiado» y convertir su recuerdo en una «memoria vigilante contra toda forma de totalitarismo e intolerancia».

La ceremonia concluyó con un mensaje dirigido a las víctimas, señalando que «no lograron que fuerais solamente un número» y que, con la colocación de las Stolpersteine, Hornachuelos devuelve sus nombres al espacio público para que su recuerdo permanezca vivo. «Vuestro pueblo no se olvida y os tiene y os tendrá siempre muy presente. Descansad en paz», concluyó.

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